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Antonio Luis Morilla Labao, fundó
su empresa hace ahora exactamente cincuenta años. Tenía
entonces veinticuatro años y trabajaba como funcionario de la
Administración Pública cuando decidió labrarse
su propio camino empresarial. "No me gustaba estar
sujeto a un sueldo. Aspiraba a algo más. Era joven y despierto
a todo lo que ocurría a mi alrededor", nos comenta el
fundador de la Agencia Gran Canaria. De ahí que pidiera la baja
en el puesto que ocupaba. La indemnización que le correspondía
por ello sirvió como primer capital de su proyecto empresarial.
"Empecé a pensar qué hacer con esa pequeña
fortuna. A la mañana siguiente hablé con un socio amigo
mío de una empresa transitaria que me animó en mi idea
y me enseñó dos o tres pautas de este tipo de compañías:
como se llenaba una hoja de arbitrios, un despacho de puertos francos,...",
dice D. Antonio Luis. Enseguida y gracias en buena medida a los contactos
de los que disfrutaba, empezó a caminar la empresa. Sus primeros
clientes fueron, principalmente, personas que llevaban y traían
mercancía del continente africano. "Comencé con
uno o dos despachos diarios, sobre todo por amistades", afirma
el hoy Presidente de la Agencia.